viernes, 21 de diciembre de 2012

MARX LLEVABA BASTANTE RAZON


Excelente artículo de Vicenc Navarro, donde habla de la necesaria lucha de clases y de la vigencia de la teoría de Marx para explicar la salida de la crisis. Me quedo con la idea de la posibilidad de cambiar las cosas tomando el poder en cada País-Estado. Hay esperanza.
Un abrazo Camaradas!!!

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 21 de diciembre de 2012
Este artículo señala que algunas de las observaciones que Karl Marx hizo sobre la génesis de las crisis en el capitalismo son relevantes en la comprensión de las crisis financieras y económicas que están ocurriendo ahora.
En un interesante artículo, el columnista del ‘The New York Times’ y premio Nobel de Economía, Paul Krugman (“Robots and Robber Barons”, ‘The New York Times’, 09.12.12) se preguntaba si la realidad en la mayoría de países capitalistas a ambos lados del Atlántico Norte (Norteamérica y Europa) no mostraba lo que ya había anunciado Karl Marx, es decir, la creciente victoria del mundo del capital a costa del mundo del trabajo, consecuencia del debilitamiento de este último, debilitamiento conseguido a través de políticas públicas que han favorecido sistemáticamente las rentas del capital y perjudicado a las rentas del trabajo. En todos estos países, las primeras (basadas en la enorme rentabilidad del capital financiero y empresarial) habían alcanzado unos porcentajes sin precedentes, mientras que las segundas (enraizadas en la masa salarial) nunca antes habían estado tan decaídas.
España es un claro ejemplo de ello. Según datos de la Contabilidad Nacional, las rentas del capital, por primera vez en la época democrática, han alcanzado unos niveles mayores que las rentas del trabajo. Es decir, sus porcentajes sobre la renta nacional son mayores que las rentas del trabajo.

¿CÓMO HA OCURRIDO ELLO?
Los datos explican el porqué de esta situación en la mayoría de países a los cuales Paul Krugman hace referencia. La productividad ha estado creciendo mucho más que los salarios, con lo cual se deriva que el producto producido ha ido a aumentar los beneficios del capital en lugar de los salarios. Como consecuencia, los beneficios de las élites financieras y de las grandes empresas se han disparado.
Las explicaciones del porqué esto ha ocurrido varían (ver mi artículo “Porque las desigualdades están creciendo en el mundo” en mi blog www.vnavarro.org). Algunos atribuyen tales cambios a cambios tecnológicos. La introducción del ordenador y de Internet, por ejemplo, ha aumentado enormemente la productividad. Pero tales cambios tecnológicos en el lugar de trabajo sólo explican el aumento de la productividad, pero no la mala distribución de la riqueza creada y su concentración en los beneficios de las élites.
Otros atribuyen esta concentración a la globalización, con la consiguiente exportación de puestos de trabajo a otros países que tienen salarios más bajos. La transferencia del proceso de producción a la China (por ejemplo) ha reducido enormemente los salarios de los países capitalistas desarrollados.
Pero este argumento olvida que tal globalización no es la causa, sino la consecuencia del debilitamiento del mundo del trabajo en estos países. Después de todo, países altamente globalizados –como son los países escandinavos (donde sus exportaciones representan porcentajes elevadísimos de su PIB)- continúan teniendo salarios altos. En sí, pues, la globalización no explica el descenso de los salarios. La causa última, raramente citada en los medios, es el debilitamiento político del mundo del trabajo, y como consecuencia, de sus rentas.
Y este debilitamiento toma lugar predominantemente en el Estado-nación. El ataque frontal que estamos viendo al Estado del Bienestar en todos estos países tiene como objetivo primordial el debilitar al mundo del trabajo, debilitamiento que ha estado ocurriendo mediante la aplicación de las políticas neoliberales. Tal ataque se viste de seda bajo la narrativa de incrementar “la competitividad”, la cual ha ido creciendo, por cierto, sin que ello repercutiera en un aumento de las rentas del trabajo. Antes al contrario, éstas se han ido reduciendo.
Naturalmente que este ataque –que Noam Chomsky ha definido como “la guerra de clases unidireccional” (ver su introducción al libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España, por Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón)-, que ocurre a nivel de cada Estado, toma lugar en un contexto internacional en el que se establecen alianzas entre las élites financieras y empresariales de varios países, actuando de una manera conjunta y coordinada. El caso más claro de ello es la gobernanza de la Unión Europea y de la Eurozona, cuyas políticas de austeridad están ayudando a que, en cada país, estas élites puedan ganar la lucha de clases unidireccional en bases diarias.
Otra realidad, también obvia, que recuerda las predicciones de Marx, es la “creciente proletarización de la población”, realidad que queda reflejada en las crecientes semejanzas que las condiciones de trabajo de los empleados de cuello blanco (las clases medias) tienen con las condiciones de trabajo de las clases trabajadoras. Su pérdida de autonomía, su deterioro laboral, su descenso salarial, les acercan más y más a las condiciones de la clase trabajadora. El famoso declive de las actualmente llamadas “clases medias” estaba escrito en aquellas predicciones.
¿CUÁL ES LA SOLUCIÓN?
Este breve resumen de la situación actual lleva a la reflexión de cómo salir de ella. Y de este análisis se deriva que la solución es también política, es decir, la salida de la crisis requiere un cambio en las relaciones de poder dentro de cada Estado-nación, dificultado por un contexto internacional. El caso de España es un claro ejemplo de ello. Sin un aumento de la fortaleza de los instrumentos al servicio de la clase trabajadora y su sindicalización, no podrá salirse de la crisis. Se requiere una lucha de clases bilateral y bidireccional, que requiere una enorme agitación social por parte de la mayoría de la población (clases medias y clases trabajadoras), exigiendo una reversión de las políticas neoliberales (promovidas como las únicas posibles), aplicándose políticas públicas redistributivas encaminadas a reducir las rentas del capital a costa de aumentar las rentas del trabajo, con un aumento y expansión de la protección social. Estas reformas (que algunos sectores sectarios de la ultraizquierda desmerecen llamándoles “humanizar el capitalismo”) dan fuerza al mundo del trabajo que, en su camino reivindicativo, puede estar entonces en condiciones de terminar con el dominio casi dictatorial que ejercen las élites financieras y empresariales en cada país.

15 comentarios:

  1. Por supuesto que tenía razón compañero, pero ya sabes que la gente de izquierdas y los comunistas son diablos. Eso que decía Marx del valor del trabajo y la clase obrera, el capitalismo lo desconoce. Por cierto muy bueno tu comentario el del blog, en el que dices que no temes al fin del mundo, sino a que se quede como está; esto es mucho más peligroso, porque para seguir así más vale reventar, o que reviente y que salga el sol por Antequera.

    Un abrazo METALUM.

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    1. Eso es Rafa,
      La gente no se plantea alternativas fuera del poder establecido.
      Así nos va!!!

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  2. El discurso marxista está más vigente que nunca. Las clases medias han visto que no eran más que un eslabón intermedio de la cadena que usaba el neoliberalismo para el enriquecimento de las élites. Entre los muchos errores del funcionamiento del sistema capitalista existe aquel que debido a la ambición y la avaricia le hace funcionar como si todo lo que existiera en el mundo, incluyendo a las personas, fuera infinito. Esa finitud, con la que no cuenta, es lo que desploma el sistema. Y hemos llegado a un extremo en el que es la hora de la "lucha de clases". La foto que has tomado para ilustrar el artículo es de un simbolismo excelente.

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    1. Victor, la continua búsqueda de mercados, las luchas de las elites monopolistas entre ellas y el únicamente primar el beneficio rápido tiende inebitablemente a acabar con el planeta.
      Ojalá pongamos remedio antes.

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  3. ¿Quien lo pone en duda? La derecha, ¿verdad?
    Salud, República y Socialismo

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    1. No antonio, mucha gente humilde pone en duda la posibilidad de retomar la lucha de clases. Es la ideología neoliberal, anarkocapitalista que se ha metido en la psique de las masas.
      Justifican su propia explotación.

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  4. Así es "METALUM".
    Carlitos sabía.Hay que hacer que las masas recuerden.
    Buen artículo y buena ilustración como dijo Victor.
    Hasta el año que viene, bloggeramente hablando!
    Abrazo compañero!

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  5. Así que el que defiende al proletariado es un catedrático acomodado, jajajajaja ¡pues vamos apañados!
    Y el mensaje es: pedid más al estado, fortalecedlo y glorificadlo, él os sacará las castañas del fuego.
    El estado del "bien"estar es lo que nos ha llevado a esto, la destrucción del obrero como persona capaz de defenderse, de pensar, de asociarse y plantar cara. Ese es el triunfo del estado y sus limosnas. Nos han destruido en lo humano y nos han rebajado a máquinas ¿Como nos va a defender ahora un catedrático que vive del cuento a costa del estado? es ridículo aceptar estas soluciones que solo buscan perpetuar lo que ya tienen y evitar que reaccionemos contra ello.
    No hay que pedir tener lo que tienen ellos, eso es insostenible e imposible, hay que ser capaces de renunciar al mundo que han creado y a las comodidades que creemos que nos dan la felicidad, todo es mentira, solo nos esclavizan y nos vuelven unos inútiles como personas, como humanos y como trabajadores.

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    1. Piedra, creo que caes en el “argumento” de la derecha política cuando presupones que la gente con ideas socialistas tienen que vivir en condiciones de pobreza. El hecho de vivir dentro del sistema Capitalista nos hace caer en contradicciones inevitables. La socialización se debe dar desde una mayoría.
      El Estado actual está claro que es un instrumento de la burguesía para aplacar y controlar la lucha de clases, pero creo que la clase trabajadora debe aprovecharse de estas instituciones para empezar a construir el socialismo. Hace falta un Estado fuerte comandado por el proletariado hasta que la lucha de clases sea innecesaria, que acabe con la clase explotadora. Entonces el propio Estado empezará a dejar de tener sentido y adelgazará por si solo.
      Si coincido en que este “pseudo Estado del Bienestar” a contribuido a la perdida de conciencia de clase, nos hemos “aburguesado”.
      Si el socialismo se hace muy complicado de implantar a no ser que se haga en varios países-estados a la vez, lo que tu propones es una quimera irrealizable.
      Un cordial saludo!

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    2. No hablo de pobreza, hablo de austeridad. Para que uno tenga mucho, otro tiene que tener poco, las cosas no nacen en los supermercados.
      Entonces no podemos pretender defender una idea pero como forma de llegar a lo contrario, es decir valernos de un discurso para ocupar el puesto de los que ahora mandan sustituyéndolos simplemente.
      Por supuesto el que se diga socialista debe renunciar a la opulencia, a los lujos, al consumismo, o será un hipócrita que solo pretende que "todos" seamos ricos, todos podamos tener 3 coches y cuatro teles de plasma ¿eso es la felicidad? Y de donde saldrán todos los recursos para eso, de países esclavos o del tiempo esclavo de obreros forzados o engañados como mínimo.

      El estado es lo contrario del proletariado, no podemos pedir un estado fuerte para defender al pueblo: son términos contrarios y opuestos, los estados deben desaparecer, ¿utopía? Al menos estaría bien intentarlo, siempre será mejor que continuar añadiendo parches a "esto"

      Se puede dar ejemplo, se debe:
      http://www.youtube.com/watch?v=whFm75ORPbE

      Saludos compañero.

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    3. Por supuesto que diferencio la pobreza de la austeridad y los excesos de la vida capitalista de los países ricos. Pero sigo pensando que una familia para vivir austéramente tiene que entrar en el juego capítalista-consumista. No todo el mundo tiene tiempo para cultivar sus tomates y hacer sus vestidos. El cambio no puede ser destruir el Estado y sumir a la gente en el caos. Lo que es contrario al proletariado es el estado burgués, el proletariado debe hacerse con el poder del Estado y utilizarlo para la eliminación de las clases dentro de “un orden”. Cuando se haya eliminado la existencia de clases adelgazará, será innecesario. Es poner el Estado a servir a la clase trabajadora. La verdadera democrácia.

      Un cordial saludo.

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    4. El error creo que es pensar en un país "socialista" o comunista o como lo queramos llamar, hay que pensar que para que yo cobrando, pongamos 2.000€ me pueda comprar un teléfono de 500€, miles de personas no han cobrado nada por intervenir en la fabricación de ese teléfono, o dicho de otro modo, si todos lo que intervienen en la fabricación cobrasen los mismos 2.000€ al mes que yo cobro, ese teléfono costaría cientos de miles de €.
      ¿Entonces queremos un mundo donde yo pueda tener lo que tienen los ricos o queremos un mundo sin ricos, que es la única forma de que exista un mundo sin pobres?

      -¿Y hay que destruir el mundo para eso?
      -Yo creo que el mundo ya está bastante destruido, solo es dejar de colaborar en esa destrucción que no vemos pero aceptamos y de la que somos cómplices.
      Por otro lado, la ausencia de unos parásitos que nos mangoneen no tiene necesariamente que significar "el caos" por mucho que el estado sea lo que nos venda para que pensemos que son imprescindibles o que sirven para algo. ;)

      http://www.youtube.com/watch?v=fooZb3NPHJU

      Saludos.

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    5. Piedra,

      dices :”El error creo que es pensar en un país "socialista" o comunista o como lo queramos llamar, hay que pensar que para que yo cobrando, pongamos 2.000€ me pueda comprar un teléfono de 500€, miles de personas no han cobrado nada por intervenir en la fabricación de ese teléfono, o dicho de otro modo, si todos lo que intervienen en la fabricación cobrasen los mismos 2.000€ al mes que yo cobro, ese teléfono costaría cientos de miles de €.
      ¿Entonces queremos un mundo donde yo pueda tener lo que tienen los ricos o queremos un mundo sin ricos, que es la única forma de que exista un mundo sin pobres?”

      Eso no tiene sentido en un sistema político socialista, luego estamos de acuerdo en algo.

      También dices:”Por otro lado, la ausencia de unos parásitos que nos mangoneen no tiene necesariamente que significar "el caos" por mucho que el estado sea lo que nos venda para que pensemos que son imprescindibles o que sirven para algo. ;)”.
      Bien, el Estado manejado por la clase trabajadora en un régimen de democracia, cuando se ha abolido la propiedad privada de los medios de producción, no veo parásitos por ningún lado. La ideología de Durruti, no tuvo praxis más que un par de años en plena guerra civil, nos metemos en un plano puramente teórico. ¿Se puede organizar a millones de personas con estructuras libertarias?

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    6. Pues no organicemos a millones, ¿que falta hace si no para que algunos vivan a su costa? organicémonos de otro modo más "normal" en pequeñas comunidades donde nos conozcamos, nos preocupemos unos por otros y hasta nos queramos, porque seamos una gran familia.

      Y otra respuesta a
      -"¿Se puede organizar a millones de personas con estructuras libertarias?"
      -Si son ellas las que se organizan por supuesto, pero si es alguien quien pretende arganizarlas e imponerles a TODOS unas mismas formas de entender la vida y unas mismas costumbres, un mismo idioma, unos mismos hábitos, unas mismas tradiciones...
      Que cada pueblo, cada comunidad, pueda vivir como le de la gana y hablar el idioma que deseé, y celebrar las fiestas que le gusten.
      Aunque esto vaya muy muy mal para las multinacionales y para los imperialistas, a los que habría que eliminar previamente (muerto el perro...). ;)

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«Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado...